La segunda fase consistió en una entrevista técnica con dos personas del equipo. Las preguntas fueron razonables para un perfil junior: conceptos básicos de programación, algo de lógica y preguntas sobre proyectos académicos. No hubo ejercicios en directo, más bien una conversación técnica. El ambiente fue correcto, aunque algo serio y poco interactivo.
El principal punto negativo fue la comunicación posterior: tardaron varias semanas en dar feedback y este fue bastante genérico. Aun así, el trato fue respetuoso y profesional en todo momento.